30. DOS MINIS RENÉ
Cristina no sabía en qué momento René dejaría de impresionarla, porque ya tenía entendido que era un hombre completamente impredecible. Pero haber comenzando la mañana con un beso de aquel calibre la atontó, y no supo cómo continuar.
René no había olvidado la noche anterior.
¿Y ella sería capaz de olvidarlo también? No lo creía. El beso movió cosas dentro de ella porque era igual, pero más suave, que el beso que compartieron tan solo horas atrás. René colocó la servilleta en sus piernas y si ha