27. FEROZ, HAMBRIENTO, DESESPERADO
—Sabía que se trataba de esto. ¡Sabía que me engañabas con ésta…gorda! Ésta gorda trepadora —Inés bajó los escalones eufórica, gritando. Su solo griterío impresión a Cristina que apenas y si entendió de quien se trataba y su reacción. Inés no se dirigió hacia René. Su deseo era Cristina—. ¡Lo sabía! ¡Eras tú!
Se acercó un solo centímetro a Cristina cuando René se interpuso. Inés tenía la intención de tomarla Dios sólo sabía para que, y en medio del caos, lo único que logró fue cachetear a René.