Había aprendido, con los años, que la memoria tiene arquitectura propia. No se construye en línea recta sino en capas, como sedimento, y que ciertas capas permanecen intactas durante décadas mientras otras se disuelven sin dejar rastro. Damien lo sabía en teoría. Lo había explicado cientos de veces, con la voz calma que reservaba para las verdades difíciles. Pero esa noche, sentado frente a la cronología que él mismo había trazado en el cuaderno de tapas negras, comprendió que saberlo en teoría no protege de nada.El día veintisiete.Lo había marcado con un círculo semanas atrás, cuando comenzó a ordenar la secuencia de lo que recordaba de Ariadna. No del tratamiento. De antes. De ese período que su mente nombraba con una vaguedad sospechosa, como si el lenguaje interior también pudiera mentir por omisión. El círculo estaba ahí, en la página, trazado con presión suficiente para marcar el papel de abajo. Y dentro del círculo, nada. Ninguna anotación. Ningún nombre. Ninguna fecha escrit
Leer más