Los resultados llegaron en un sobre sin remitente.Valeria lo encontró deslizado bajo la puerta de la cabaña cuando Gael había salido a buscar agua, esa mañana gris en que el cielo parecía no poder decidir si llorar o simplemente quedarse quieto sobre el mundo. El sobre era delgado, de papel manila ordinario, sin marca ni membrete. Solo su nombre escrito a mano con una letra apretada que no reconoció. *V. Montiel.* Dos palabras que sonaban, en ese momento, como una sentencia.Lo tomó del suelo con cuidado, como si el papel pudiera romperse o desaparecer si lo tocaba demasiado rápido. Lo sostuvo un momento frente a la luz escasa de la ventana. Adentro había algo delgado, pocas hojas, quizás dos o tres. El tipo de documento que puede cambiarlo todo o no cambiar nada, y que nunca avisa cuál de las dos cosas será antes de que uno lo abra.Fue hasta la mesa.Se sentó.Esperó, sin saber exactamente qué esperaba.Afuera, el viento movió algo entre los pinos. Un pájaro, tal vez, o simplemente
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