Los resultados llegaron en un sobre sin remitente.
Valeria lo encontró deslizado bajo la puerta de la cabaña cuando Gael había salido a buscar agua, esa mañana gris en que el cielo parecía no poder decidir si llorar o simplemente quedarse quieto sobre el mundo. El sobre era delgado, de papel manila ordinario, sin marca ni membrete. Solo su nombre escrito a mano con una letra apretada que no reconoció. *V. Montiel.* Dos palabras que sonaban, en ese momento, como una sentencia.
Lo tomó del suelo