Mundo ficciónIniciar sesiónValeria no supo qué la despertó.
No fue un sonido, ni la luz, ni el frío que entraba por la rendija de la ventana. Fue algo interior, algo parecido a una advertencia que el cuerpo formula antes de que la mente tenga palabras para nombrarla. Abrió los ojos en la oscuridad de la habitación y tardó tres segundos completos en recordar dónde estaba: la mansión Arístegui, el ala este, la cama demasiado grande para una sola person







