(Narrado por Laira)Hace dos años, entré en esa mansión con las manos vacías y el corazón encogido. Hoy, miro a mi alrededor y no reconozco a aquella chica. Se ha desvanecido. En su lugar hay una mujer. Una madre. Una esposa.Mi boda con Henrik fue íntima. Solo los nuestros. Henrik y yo no queríamos una gran celebración, de esas que salen en las revistas. Ya habíamos tenido suficiente con los titulares.Nos casamos en la iglesia de la ciudad. La celebración fue en nuestra casa, bajo el cerezo que tanto me gustaba. Marga hizo de madrina. Mateo, con apenas unos meses, durmió en sus brazos durante toda la ceremonia. Mis hermanos estuvieron allí. Juan, con su seriedad de siempre, pero con una sonrisa que no le cabía en la cara. Lucía, llorando en silencio, igual que yo. Samuel, corriendo entre las sillas hasta que Marga lo atrapó.Mi madre también vino. No la invité al principio. Pero Henrik me convenció. Dijo que todos merecían una segunda oportunidad. Y yo, que había recibido la mía, no
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