(Narrado por Laira)
Henrik salió de la habitación.
No quería irse. Lo vi en sus ojos. Pero también sabía que aquello era algo que Regina y yo teníamos que resolver solas. Sin nadie más.
La puerta se abrió unos segundos después.
Regina entró despacio. Llevaba el mismo vestido gris del juicio. El bolso lo había dejado fuera. Las manos le colgaban a los costados, sin saber muy bien qué hacer con ellas. Parecía más pequeña que nunca. Más frágil. Pero yo ya no me fiaba de las apariencias.
—Gracias p