La puerta de “Aura” acababa de cerrarse tras la salida humillante de Caricia, y el ambiente dentro de la boutique cambió por completo.La tensión venenosa desapareció.Ahora solo quedaba una mezcla de admiración, nerviosismo… y expectativa.Las empleadas se movían rápidamente alrededor de Esmeralda, acomodando vestidos, zapatos y accesorios sobre mesas de cristal iluminadas. Nadie quería cometer un error frente a la nueva dueña del apellido Villarreal.Y mucho menos frente a Emilio Valeriano.El hombre seguía sentado en el sofá de terciopelo negro del salón privado, con una pierna cruzada elegantemente y los ojos fijos en Esmeralda.Observándola.Analizándola.Deseándola en silencio.Porque verla de pie bajo las luces cálidas de la boutique, con aquel vestido negro abrazando su figura, era una visión que rozaba lo peligroso.La gerente se acercó cuidadosamente.—Señorita Villarreal, tenemos preparada para usted la colección completa d
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