Dentro de “Aura”, la tensión había alcanzado un punto insoportable.
Las empleadas fingían acomodar vestidos mientras observaban discretamente la escena desde las esquinas del salón privado. Nadie se atrevía a intervenir. Nadie quería quedar atrapado entre dos mujeres que estaban destruyendo la calma del lugar con una guerra de poder y orgullo.
Caricia seguía fuera de control.
Su maquillaje impecable comenzaba a arruinarse por las lágrimas de rabia acum