El aire dentro de “Aura” seguía cargado de tensión.
Caricia permanecía inmóvil cerca del salón privado, respirando agitadamente, mientras sus uñas perfectamente cuidadas se clavaban en las palmas de sus manos.
Nunca en su vida había sido humillada así.
Y mucho menos por Emilio Valeriano.
El hombre que durante años había intentado conquistar.
El hombre que ahora miraba a Esmeralda como si ninguna otra mujer existiera.
Emilio apartó lentamente la vista de Esmeralda