Ver a Kateryn sonreírle a Alexander con esa naturalidad le dolía más que cualquier bofetada; era una sonrisa que él no había podido arrancarle desde su regreso. —Seb, ahí estás —dijo Valeria, notando su presencia. Ella caminó hacia él y lo tomó del brazo, obligándolo a apartar la vista. Valeria, con una astucia silenciosa, decidió darle espacio a su hermano. —Dejémoslos un momento, Seb. Alexander parece estar muy interesado en Kateryn —dijo ella, arrastrándolo hacia los ascensores con una sonrisa que pretendía ser inocente. Sebastián se dejó llevar, pero su paranoia estaba en llamas. Abordó el elevador junto a Valeria y, justo antes de que las puertas de acero se cerraran, sus ojos se encontraron con los de Kateryn. Fue un segundo eterno: una mirada cargada de un sufrimiento compartido, un reclamo silencioso que ninguno de los dos podía poner en palabras frente a los demás. Mientras tanto, Alexander y Kateryn subieron en el siguiente ascensor, charlando y riendo. Al llegar
Ler mais