El mirador.
Los siguientes días fueron un malabarismo extremo. Gracias a la lealtad de Marcos y Elena, Kateryn logró evadir el asecho de Sebastián. El proyecto de la Triple Corona en Dubái estaba a la vuelta de la esquina y la carga de trabajo era inhumana; cada línea debía ser perfecta, cada cálculo milimétrico.
Pero mientras su carrera en Black Global brillaba, su vida personal se hundía. Solo llevaba reunida una fracción del dinero para la hipoteca. Arthur, su padre, la asediaba cada noche con reproch