Capítulo 18. Súplica
Amber—Solo pedirte un favor —respondió él tragando grueso, cambiando el tono de su voz.Me sorprendió ese tono voz. No había soberbia, ni mandatos. Por primera vez en mucho tiempo, escuché una súplica real. Tragó en seco, y pude ver cómo su orgullo se doblegaba, fracturándose en beneficio de su padre. Me limité a mirarlo con una expresión aburrida e invariable, esperando que soltara lo que sea que necesitara de mí.—¿Qué favor? —interrogué, manteniendo las manos firmes sobre el volante.—Que, si te entrevistan, no des a conocer los resultados de la negociación —manifestó con una mirada angustiosa y ansiosa—. A raíz de esto, a mi padre le dio un infarto ayer. Le pusieron un stent y aún está hospitalizado.» Antes de explicarle estos resultados, esperaré a que mejore. No quiero que se entere por la prensa de que cedí en todo.Un silencio denso se instaló entre nosotros. Por un lado, sentí un destello de humanidad. Recordé vívidamente cómo, mientras yo cumplía una condena injusta, mi ma
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