Capítulo 51 — Sombras y resplandoresEl regreso a la mansión fue silencioso, pero no por falta de palabras, sino porque cada uno estaba inmerso en sus propios pensamientos. Anastasia observaba por la ventana del automóvil, con la mente revuelta entre la calma y la tempestad, mientras Vera la miraba de reojo con una mezcla de agradecimiento y preocupación. Ludmila, aunque fingía tranquilidad, no dejaba de acariciar su mano, como si quisiera asegurarse de que seguía ahí, viva y entera. Anastasia parecía estar procesando todo muy bien, más de lo que debería.Igor, sentado al frente al volante no apartaba la mirada de la carretera, pero en su mente el eco del disparo resonaba una y otra vez. Ella había salvado su vida, ella. La mujer que hasta hace poco él consideraba frágil y poco conocedora de la vida, esa se había interpuesto entre la muerte y él con la determinación de un soldado."Ya no solo le debo mi lealtad a Dimitri", pensó con seriedad. "Ahora también se la debo a ella."Su conc
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