Capítulo 50 — Fuego cruzado
La jornada de compras había sido agotadora, pero también divertida. Ludmila iba de tienda en tienda con la energía de una adolescente, mientras Anastasia apenas podía seguirle el paso con su vientre cada vez más pesado. Vera cargaba algunas bolsas y se reía cada vez que Ludmila decía que Dimitri “iba a morirse” cuando viera la cuenta de todo lo que estaban comprando.
Cuando Anastasia finalmente se quejó luego de mucho tiempo diciendo que los pies le dolían, Ludmila d