Después de las advertencias de Adrián en la empresa hacia Víctor, fuera de ello, los días en la villa habían adquirido una tranquilidad extraña.No porque las cosas fueran perfectas. Estaban muy lejos de serlo. Pero después de semanas enteras de campañas, reuniones, lanzamientos y horarios imposibles, la casa parecía haberse sumergido en una pausa inesperada.Los niños corrían por la sala como si el lugar les perteneciera. Claudia llevaba días revisando catálogos de viajes, folletos y páginas de hoteles con el mismo entusiasmo de una adolescente planeando sus primeras vacaciones. Incluso Valeria comenzaba a sospechar que la mujer disfrutaba más organizando el viaje que realizándolo.Por supuesto, nadie se atrevía a decírselo. Aquello habría sido un error fatal. Valeria sonrió para sí misma mientras observaba cómo Claudia perseguía a los niños con una libreta en la mano, intentando averiguar qué actividades querían hacer durante el viaje. Las respuestas cambiaban cada cinco minutos y a
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