Percibiendo que Ava realmente quería aprovechar ese momento, Hector suelta un leve suspiro y se permite relajarse.Aflojando la corbata con un movimiento lento, desabrocha el cuello de la camisa y camina hasta un punto de la arena donde la sombra de una palmera lo alcanza. Se sienta allí, apoyando los codos en las rodillas, mientras su mirada queda fija en ella.A lo lejos, Ava parece otra persona. Descalza, con el vestido ondeando y una leve sonrisa en el rostro, camina por la orilla del agua como si estuviera redescubriendo el mundo. Toca la espuma con la punta de los dedos, ríe sola, como una niña fascinada con el mar por primera vez.«Ni siquiera parece que casi fue tragada por él»La observa en silencio, sin la mirada fría de siempre.Allí, en ese instante, Ava no era la CEO arrogante, ni su enemiga comercial. Era solo una mujer… libre. Temporalmente, pero libre.Y por más que no quisiera admitirlo, esa imagen le provocaba algo extraño. Una incomodidad silenciosa. Casi humana. Pe
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