—Antes de salir juzgando lo que otros hicieron, tal vez deberías recordar lo que hiciste en el pasado —dice Charlotte, mirándolo, sin bajar el tono.
El rostro de él se endurece. La rabia vuelve a burbujear en su mirada.
—¡Pero lo que hice fue completamente diferente! —replica, dando un paso al frente. —¿De verdad quieres comparar a mi hija con aquella desgraciada de Eva?
Charlotte cierra los ojos por un segundo, intentando mantener la calma.
—No. Jamás compararía a las dos. Ava es especial… es