Conduciendo de regreso a casa, Hector siente como si el universo finalmente estuviera girando a su favor. Todo encajaba. James había cedido, Ava estaba bajo su control y el mundo, por fin, comenzaba a moldearse según su voluntad.
Nada podía estar mejor.
Cuando llega, ya pasan de las tres de la madrugada. El silencio reina. El aire nocturno trae una ligera frescura, y las luces interiores aún mantienen la sala iluminada con un tono cálido y suave.
La decoración de la boda permanecía allí, esparc