No fue difícil conseguir un vuelo de regreso a Estados Unidos. Horas después, ya en suelo americano, Charlotte solo podía pensar en una cosa: la cama.
Cuando finalmente entra en casa, deja la maleta en el pasillo, se quita los zapatos ahí mismo y va directo al dormitorio.
El silencio del lugar la envuelve como una manta, y su cuerpo parece finalmente entender que puede detenerse.
Sin siquiera encender la luz, se lanza sobre la cama, ni se quita la ropa, solo piensa.
Ya estaba acostumbrada al si