Capítulo treinta y uno. Problemas reales
Jake—Arma las maletas. Nos largamos de aquí ahora mismo —le ordeno sin apartar la mirada de la ventana, viendo cómo un par de tipos con cámaras se acomodan cerca de nuestro auto.—¡¿Qué?! —Donna se levanta de la cama de un salto, con los ojos muy abiertos, se ve bastante graciosa, aunque no estoy de humor para reírme —. Estás loco, Jake. No podemos salir de aquí como si nos estuviesen persiguiendo, se vería demasiado sospechoso —la miro por un momento, su voz tiembla por lo rápido que habla y tal vez por temor, eso me agrada —. Es demasiado pronto y los reporteros se encuentran muy cerca, rodeando prácticamente el estacionamiento. Si decidimos irnos en este momento, nos van a devorar vivos hasta que les digamos a donde nos dirigimos, deberíamos esperar un poco.Me giro despacio, cruzándome de brazos y clavando mis ojos en ella con una sonrisa que muestra mi poco interés en sus palabras.—¿Se nota que me está importando algo de lo que dices? —le respondo, disfrutando por primera vez e
Leer más