Capítulo cuarenta y cuatro. Nuevas oportunidades
JakeAbro los ojos despacio y lo primero que me golpea es una luz blanca y cegadora que me hace parpadear un montón de veces, estoy confundido y atontado, no tengo idea de lo que ocurre ya que lo último que supe fue que estaba tras las rejas. Siento la extraña sensación de estar flotando en el aire, tengo frío, el cuerpo tembloroso y la pesadez horrible en las piernas que no me permite moverme. Trato de tomar aire con fuerza, pero una punzada espantosa en el costado derecho me corta la respiración, haciéndome soltar un gemido ahogado. Me duele hasta el alma.Escucho un pitido constante a mi lado. Pip, pip, pip. Es molesto, pero me ayuda a centrarme. Estoy internado en un hospital, no sé qué tan grave es, pero si me encuentro aquí debe serlo. Descubro una manguera de plástico metida en la nariz que me mete aire frío a la fuerza y un montón de cables pegados al pecho. Miro el techo desconocido y los recuerdos me llegan como ráfagas de viento: la celda, el dolor insoportable, los gritos
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