El departamento amanece sumido en una extraña quietud, pero el ambiente en el despacho de Liam es un auténtico campo de batalla.
Los gráficos en la pantalla de su computadora muestran una ligera, pero constante, caída en las acciones de la corporación. Y el motivo no es un mal negocio, ni una mala inversión, sino la portada de una revista de farándula que descansa sobre su escritorio de cristal.
«¿El fin del imperio Cavalli? El CEO y su misteriosa paternidad desestabilizan a los inversores».
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