Liam se queda paralizado por una fracción de segundo ante la orden letal de Abril. La frialdad de su voz, sumada al llanto desgarrador de Mía, lo hace reaccionar como si le hubieran inyectado adrenalina pura.
Gira la cabeza hacia la puerta del departamento, donde la despampanante rubia con la que pensaba olvidar sus frustraciones lo observa desde el pasillo, con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
—Liam, cariño, ¿qué es todo este escándalo? —pregunta la mujer, arrastrando las palabras con f