Su tarde había sido maravillosa. Entre risas y chismes con Lía y la cálida presencia de Marcus.Pero no podía estar ahí todo el tiempo. Tal vez a su prima y sobrino no les incomodaba su presencia, pero pudiera ser que Nicolás, el marido de Lía, sí.Así que sin muchas ganas se despidió de ellos.Ya en su departamento, tumbada en el sofá, le llegó un mensaje a las siete de la noche."Voy a cenar al Sotto, en la Avenida 5. Queda cerca de tu casa. ¿Tienes tiempo?"Lena lo leyó dos veces. Luego escribió: "Estaría bien. Así me platicas si el abogado consiguió algo. Una propiedad, un carro. Mínimo una acción a nombre de ese hijo de puta".La respuesta llegó rápido: "Irá Harper".Lena sintió un hormigueo incómodo en el estómago. Pero respondió de todas formas: "¿A qué hora nos vemos?"«Harper. Claro que iba Harper. Esa no podía faltar».Se puso un vestido casual. Nada sofisticado. Un vestido gris oscuro que le llegaba a media rodilla. Sandalias negras. El cabello suelto. Se miró al espejo u
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