Capítulo 76. La puso en su lugar.
El silencio en el pasillo se rompió con la voz de Víctor, que era como un trueno antes de la tormenta.Melissa se giró hacia él, forzando un llanto que no le salía, mientras Amanda permanecía inmóvil, con la barbilla en alto y la bata de seda negra apenas cubriendo su lencería de infarto.—Víctor, gracias a Dios que llegaste —sollozó Melissa, tratando de acercarse a él—. Mira lo que es esta mujer... una cualquiera que te recibe así, como si esto fuera un burdel. ¡Es una falta de respeto para la madre de tu hijo!Víctor ni siquiera la miró.Sus ojos estaban fijos en Amanda, recorriendo cada curva que el encaje negro resaltaba, y luego en su rostro, buscando alguna señal de miedo que no encontró.Caminó despacio, se colocó al lado de Amanda y, ante la mirada atónita de Melissa, le rodeó la cintura con el brazo, pegándola a su cuerpo.—Lo que Amanda use en nuestra casa, Melissa, no es de tu incumbencia —sentenció Víctor con una frialdad que calaba los huesos—. Y te voy a pedir que no vuel
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