Capítulo 74. La última carta.
Brenda entró a la habitación y se detuvo en seco al ver a su amiga.
Melissa estaba pálida, con la mirada perdida y las manos apretadas contra la cómoda, como si estuviera tratando de sostener el mundo para que no se le cayera encima.
—Dios mío, Melissa... tienes una cara de espanto. ¿Qué fue lo que pasó? —preguntó Brenda, acercándose con cautela.
Melissa tardó unos segundos en reaccionar.
Cuando levantó la vista, Brenda vio que el terror le brillaba en los ojos.
—Brenda... es Lorena. Apareció —