Capítulo 76. Mala jugada.
Tiempo después…
Alexander Donovan sentía que las venas del cuello le iban a explotar.
Estaba solo en su oficina, pero el silencio del lugar solo hacía que sus propios gritos resonaran con más fuerza.
Paseaba de un lado a otro, con el teléfono pegado a la oreja y la cara desencajada por la rabia.
La jugada que tanto había planeado se le había devuelto como un búmeran, dándole justo en los dientes.
—¡Alexander, cálmate de una vez! —la voz de Roberto al otro lado de la línea sonaba agotado—. Te lo