Capítulo 80. Placer por venganza.
Melissa conducía con la ira quemándole las manos; la imagen de Amanda victoriosa en el penthouse era una espina que solo la venganza podría arrancar.
Llegó al club de Jake, ese antro que representaba el pasado que tanto intentó ocultar tras su nueva vida de lujos.
Sin pedir permiso, subió directo a la oficina privada y entró de golpe.
Jake, rodeado de fajos de billetes y humo de cigarrillo, no se sorprendió.
Al contrario, se reclinó en su silla con una sonrisa cínica, disfrutando de verla entra