Capítulo 82. El lobo con piel de cordero.
El salón del hotel vibraba con el murmullo de los grandes negocios.
Amanda no estaba allí como un simple accesorio de Víctor; se movía con seguridad entre los inversores, explicando con propiedad cada detalle del proyecto urbanístico que ella misma había diseñado.
Víctor no podía apartar los ojos de ella.
La miraba con orgullo, disfrutando de verla en su elemento.
Ya no estaban allí para guardar las apariencias ni cumplir con contratos; cada gesto y cada roce de manos era auténtico, reflejando