Capítulo 79. La puso en su lugar.
El silencio en el pasillo se rompió con la voz de Víctor, que era como un trueno antes de la tormenta.
Melissa se giró hacia él, forzando un llanto que no le salía, mientras Amanda permanecía inmóvil, con la barbilla en alto y la bata de seda negra apenas cubriendo su lencería de infarto.
—Víctor, gracias a Dios que llegaste —sollozó Melissa, tratando de acercarse a él—. Mira lo que es esta mujer... una cualquiera que te recibe así, como si esto fuera un burdel. ¡Es una falta de respeto para la