Capítulo 41. Insultos y manotazos.
Víctor corrió por el pasillo principal, ignorando por completo las miradas curiosas de los empleados y de las secretarias que se apartaban asombradas a su paso.
Vio a Amanda caminar a toda prisa hacia los ascensores y apretó el paso.
Llegó justo a tiempo para meter la mano entre las pesadas puertas de metal antes de que se cerraran por completo. El sensor se activó de inmediato y las puertas retrocedieron.
—¡Amanda, espera! —suplicó él, metiéndose de un salto a la cabina.
Las puertas se cerraron