Capítulo 39. Suplica.
Víctor caminó a paso rápido por el pasillo de la gerencia, ignorando las miradas curiosas de un par de empleados.
Al llegar a la oficina de Daniel, abrió la puerta de un trancazo y la cerró tras de sí con fuerza, pasando el seguro para evitar interrupciones.
Melissa estaba sentada al borde del sofá. Al verlo entrar, se puso de pie de un salto, cruzándose de brazos a la defensiva.
—¿Se puede saber quién demonios te autorizó a venir a mi empresa? —soltó Víctor de entrada, con la voz baja pero carg