Punto de vista de SunAidan me besó de manera hambrienta, mis manos, que poco antes querían empujarlo, terminaron enredándose en su cabello, jalándolo hacia mí.Aidan soltó un gruñido, y cerró la puerta, poniendo el seguro sin romper el beso.Me empujó hasta que mi espalda chocó contra la pared, sus manos bajaron por mi cintura y se aferraron a mis caderas, levantándome un poco del suelo. Jadeé cuando su boca abandonó mis labios para bajar por mi mandíbula hasta llegar a mi cuello. El recuerdo del casino, de esa mujer vulgar tocándole el pecho, de la humillación de sentirme menospreciada, apareció en mi mente, traté de aferrarme a esa rabia para detenerlo, pero no pude. Estaba agotada, estaba harta de esa guerra estúpida que solo nos estaba destruyendo, harta de ver a mi hijo sufrir por nuestras peleas, harta de llorar en las madrugadas. Quería una tregua, quería, aunque fuera por una noche, sentir que él era mi refugio y no mi enemigo.—Sun... —murmuró, con la voz ronca— te necesito
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