Punto de vista de SiennaMe senté de nuevo en el suelo, las lágrimas caían sin control, mi pecho subía y bajaba rápidamente, estaba sufriendo un ataque de ansiedad espantoso, de esos que te hacen sentir que te vas a morir ahí mismo.—Sienna, respira, mírame, respira conmigo —Maya estaba arrodillada frente a mí, agarrándome la cara con las dos manos, estaba llorando también, pero intentaba mantenerse tranquila— inhala, exhala, te vas a desmayar si sigues hiperventilando.Negué con la cabeza, no podía hablar. La imagen de mi madre amarrada a esa silla, con la cara golpeada y un trapo en la boca, se me había quedado grabada en la mente.Llevaba años llorándole a una tumba vacía, sintiéndome la huérfana más miserable del mundo, mientras Teo Rosenberg la tenía pudriéndose en un sótano húmedo. Y ahora solo tenía tres días para robar los códigos maestros del Grupo Volkov.—No puedo hacerlo, Maya —logré decir, con la voz entrecortada por los sollozos, había creído que podría hacerlo, pero no,
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