El aeropuerto estaba lleno de gente, pero Lucas solo tenía ojos para una sola cosa: su familia.En cuanto cruzó la puerta de llegadas, Emma salió corriendo hacia él como un torbellino y se lanzó a sus brazos con tanta fuerza que casi lo tira al suelo.—¡Lucas! ¡Lucas! —gritaba llorando mientras lo apretaba contra ella.Lucas soltó la maleta y la abrazó también. Por primera vez en quince días sintió que algo dentro de él se acomodaba. Mateo llegó segundos después y se unió al abrazo, rodeando a su hermano mayor por la cintura. Diego y Valeria se quedaron un poco más atrás, observándolos con los ojos brillantes.Cuando Lucas levantó la vista y vio a sus padres, sintió un nudo en la garganta. Valeria tenía las manos sobre la boca, intentando contener el llanto. Diego estaba a su lado, con la mandíbula tensa, como si estuviera haciendo un esfuerzo enorme por mantener la compostura.Lucas se separó suavemente de sus hermanos y caminó hacia ellos. Valeria fue la primera en moverse. Lo abraz
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