Jason se movió con la agilidad de un depredador acorralado. Sus ojos brillaban mientras observaba a Valerie temblando sobre la cama. Con un movimiento brusco, apuntó con su navaja y cortó las ataduras de las manos y los pies de la joven en cuestión de segundos.—¡Métete al baño! ¡Ahora! Si haces el más mínimo ruido, me aseguraré de que jamás salgas de ahí con vida —siseó Jason justo frente al rostro de Valerie.Valerie, todavía débil, solo pudo asentir resignada. Se arrastró hasta el baño cubierto de mármol oscuro. Apenas la puerta se cerró por completo, Jason acomodó su kimono, desordenó su cabello para aparentar que acababa de despertar y caminó hacia la puerta principal de aquella lujosa habitación en la Zona Rosa.—¡JASON! ¡ABRE LA PUERTA! ¡SÉ QUE ESTÁS AHÍ DENTRO! —gritó Vannesa con voz aguda, atravesando la gruesa puerta de madera de caoba.Jason respiró hondo, transformó su expresión en una mezcla de cansancio y desconcierto, y abrió la puerta. Vannesa entró de inmediato, con e
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