No me respondió de inmediato y eso me preocupó más, Máximiliano no es tan dócil como yo pensaba.“Tiene su carácter, claro es un Altamirano, genio figura hasta la sepultura.”, pensé mientras veía que nada era lo que parecía.Una sonrisa se dibujó en su rostro, agarró la copa de vino tinto en su mano y la removió mientras miraba la bebida, tomó un sorbo y de lo más relajado me respondió:—Me siento halagado de que ya sientas celos por mí, al menos estamos avanzando.—¿Yo celosa? ¡Eso jamás!, no te vayas por la tangente, responde.Él seguía de lo más divertido, yo tenía el ceño fruncido, me hice mil ideas en mi cabeza.Ese silencio era una bofetada a mi intuición, ya no era la misma de antes, ahora no me dejaría engañar tan fácil.Él muy relajado, tan tranquilo que hasta parecía disfrutar de mi enojo.—Mi amor, te ves tan linda cuando te enojas, ya me dijo mi difunto tío que te cargas tu geniecito. —No entiendo por qué lo traes a colación, estamos hablando de nosotros dos y me parece
Leer más