—¡Lo siento cariño! Has pasado por mucho estrés las últimas horas, tienes que cuidar tu salud.
—¿Insinúas que estoy desvariando? Yo sé muy bien lo que escuché.
Hubo un silencio del otro lado de la línea. Luego Maximiliano volvió a hablarme:
—No quise decir eso, mira sé de buena fuente que te has estado matando de hambre. Yo no quiero que te enfermes de gravedad.
—No te preocupes por mí, los médicos ya me están atendiendo.
Luego de que Maximiliano colgara la llamada yo me quedé dudando un poco,