Con los párpados pesados abrí los ojos y me encandiló la bombilla de la enfermería.
Me quise incorporar, fue allí cuando me dí cuenta de que tenía un tratamiento vía intravenosa colocado.
El abogado hablaba con la enfermera, ambos se giraron a verme.
No es una pesadilla, la expresión en la cara de ese hombre me lo confirma.
Él camina hacia mí con esa expresión de lástima que lacera mi dolor.
—¿Se encuentra bien señorita Sotomayor?
—No, nada puede estar peor, mejor dígame la verdad, ¿Gael ha mu