No me respondió de inmediato y eso me preocupó más, Máximiliano no es tan dócil como yo pensaba.
“Tiene su carácter, claro es un Altamirano, genio figura hasta la sepultura.”, pensé mientras veía que nada era lo que parecía.
Una sonrisa se dibujó en su rostro, agarró la copa de vino tinto en su mano y la removió mientras miraba la bebida, tomó un sorbo y de lo más relajado me respondió:
—Me siento halagado de que ya sientas celos por mí, al menos estamos avanzando.
—¿Yo celosa? ¡Eso jamás!, no