—Toby me ha contado todo.—Kane confirmó sus temores, pero había omitido hábilmente añadir cómo casi había estrangulado a Toby cuando descubrió la verdad.—¿Y?—Ariel apretó los brazos alrededor de su torso, creando un escudo para sí misma.—¿Puedo pasar?—preguntó Kane, y Ariel frunció los labios, sin estar segura de querer pasar los siguientes minutos encerrada en la misma habitación con él, sobre todo con sus hormonas descontroladas.—Supongo.—Se encogió de hombros, apartándose para dejarlo entrar.Tal como sospechaba, su aura llenó la habitación, sin dejar espacio para ningún intruso. Su aroma invadió su nariz, su mente y todo su ser, nublándole los pensamientos hasta que lo único en lo que podía pensar era en él.Reacciona, Ariel. Intentaba obligarse a no hacer algo impulsivo, pero era casi imposible.Era muy consciente de que estaba ovulando, y cada ciclo venía con sus propios síntomas, pero esta vez, todo lo que quería era frotarse contra cualquier cosa que tuviera un pene.Había
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