Ariel gimió por el dolor que había invadido todo su cuerpo. Intentó concentrarse en cualquier cosa que no fuera el dolor, pero era más fácil decirlo que hacerlo. Le dolía demasiado como para hablar, y solo podía emitir palabras incoherentes.
Escuchó el chirrido de la cama bajo presión, y un rostro apareció en su campo de visión. Podía reconocer esa mandíbula marcada, y no pudo evitar el alivio que sintió al verlo.
—Kane.
—Ariel —roncó Kane mientras miraba a su pareja. Sus palabras se veían ahog