Vale, Kane en realidad no se acostó con ella, pero sus labios se acercaron lentamente a los de ella, como una advertencia que no supo atender.—N-no te acerques a mí, Kane; ¿ni se te ocurra? —tartamudeó Ariel, aunque no podía negar el leve atisbo de emoción que sentía a medida que él se acercaba.¿A esto le llaman tensión sexual? Porque definitivamente la estaba sintiendo ahora.Aun así, dio un paso hacia atrás, intentando alejarse de él, pero Kane no iba a permitirlo. Por cada paso que ella daba hacia atrás, él daba uno hacia adelante, hasta que su espalda chocó contra la pared.—Kane. No. —gimió Ariel, aunque no tenía idea de por qué le estaba diciendo que no. Su mirada descendió a sus labios, y ella alzó la vista hacia sus ojos, preguntándose cuán largas eran sus pestañas.Él la tomó por sorpresa cuando la miró fijamente a los ojos. Ella giró la cabeza para evitarlo, pero sus manos sujetaron su mandíbula con firmeza y la obligaron a mirarlo.—Nunca te escondas de mí, amor. Quiero v
Ler mais