Alina no volvió a buscarlo después de esa conversación.No porque hubiera logrado aclarar lo que sentía, sino porque entendió que acercarse más solo complicaría algo que ya estaba fuera de su control. Mantener distancia era lo único que aún podía decidir por sí misma, y por primera vez en días, esa idea le dio una sensación mínima de estabilidad.Sin embargo, evitarlo no significaba olvidarlo.Cada vez que recorría el palacio, cada vez que escuchaba su nombre en boca de alguien más, algo en su interior reaccionaba con una rapidez que no podía detener. No era una emoción clara, ni siquiera algo que pudiera definir con facilidad, pero estaba ahí, constante, interfiriendo con la calma que tanto le había costado construir.Por eso, cuando el duque de Arven volvió a buscarla, no lo rechazó.No porque quisiera acercarse a él de verdad, sino porque necesitaba demostrarse que aún podía elegir sin que Darian influyera en cada una de sus decisiones.—Pensé que no aceptarías —dijo el duque cuand
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