Alina no volvió a buscarlo después de esa conversación.
No porque hubiera logrado aclarar lo que sentía, sino porque entendió que acercarse más solo complicaría algo que ya estaba fuera de su control. Mantener distancia era lo único que aún podía decidir por sí misma, y por primera vez en días, esa idea le dio una sensación mínima de estabilidad.
Sin embargo, evitarlo no significaba olvidarlo.
Cada vez que recorría el palacio, cada vez que escuchaba su nombre en boca de alguien más, algo en su