La tomo con las manos temblorosas. El pequeño plástico blanco parece pesar más de lo que debería. Mis dedos están fríos, casi entumecidos, mientras acerco la prueba a la luz amarillenta del baño del restaurante. El corazón me golpea con fuerza contra el pecho, tan fuerte que siento el pulso en las sienes.Rectifico… y efectivamente dio positivo.Las dos líneas rosas están ahí, claras, imposibles de confundir.Por un instante el mundo se queda en silencio.Landeros me habla del otro lado de la puerta, su voz grave llega amortiguada a través de la madera.—¿Lucía? ¿Todo bien? ¿Qué pasó?No soy capaz de escuchar lo que dice. Las palabras se mezclan en un murmullo distante, como si estuviera bajo el agua.Mis ojos siguen clavados en la prueba.Estoy embarazada.La puerta se abre lentamente cuando por fin logro girar el seguro. Landeros aparece frente a mí, alto, con el ceño fruncido por la preocupación. Su mirada recorre mi rostro pálido, mis manos temblorosas… y finalmente la prueba que
Leer más