130..... Atentado hacia Landeros.
—¿Qué? ¿Creíste que lo dejaría pasar? —Landeros solo fue alguien a quien engañé y utilicé. —No me importa. Víctor se sentó en la cama frente a mí. Con tranquilidad comenzó a desabotonarse la camisa hasta quitársela por completo. La dejó sobre una silla cercana. —Lo mejor es que te vayas a tu habitación. —Dormiré aquí, con la madre de mi hijo. Lo dijo como si fuera la cosa más natural del mundo. Se acostó a mi lado y, antes de que pudiera protestar, rodeó mi cintura con un brazo. Cerró los ojos. Tan tranquilo. Tan relajado. Como si el mundo no estuviera ardiendo a nuestro alrededor. Como si no existieran enemigos, órdenes de captura, escándalos públicos ni familias destruidas. Lo observé durante varios minutos. Me molestaba profundamente que pudiera dormir así. Mientras yo apenas podía respirar de tantas preocupaciones. Sin embargo, el cansancio terminó venciendo mis pensamientos. Horas después escuché movimiento. Abrí los ojos y vi a Víctor levant
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