125... Un poco menos tenso.
—Padre, por favor, luego veremos qué hacer.
Me coloqué frente a él antes de que intentara volver a lanzarse sobre Víctor.
Mi padre respiraba con fuerza.
Tenía los puños cerrados.
La mandíbula apretada.
Y los ojos llenos de impotencia.
Porque por primera vez en mucho tiempo no podía resolver las cosas con una orden o una investigación.
Esto era personal.
Demasiado personal.
—Lucía...
—Por favor.
Repetí.
Tomándole el brazo.
Mi voz debió sonar más cansada de lo que imagin